Hace 3 años, Ana Cristina Hidalgo terminaba su Máster en Política Educativa en Harvard, una universidad reconocida a nivel mundial por tener cierta inclinación en distintas áreas del emprendimiento social.

Después, en una conferencia internacional conoció a Franco Soldi el fundador de la metodología YPD: “nos sentamos a conversar y me gustó mucho su emprendimiento, él también conocía a mis socios en Ecuador, y con ellos decidimos comprar esta teoría para sudamérica”.

YPD es una metodología educativa de origen español que actualmente tiene presencia mundial.

YPD Ecuador desarrolló un sistema de implantación que responde a las necesidades educativas del contexto local.

Las dos principales áreas en las que trabaja este emprendimiento son:

-La capacitación docente para que los maestros integren en sus mallas curriculares el desarrollo de destrezas blandas en los estudiantes, un conjunto de destrezas que permiten desempeñarse mejor en las relaciones laborales y personales.

– Trabajo con jóvenes y estudiantes escolarizados y no escolarizados en el desarrollo de destrezas socio-emocionales e interpersonales como: técnicas de comunicación y empatía, toma de decisiones, capacidad de análisis, trabajo en equipo,orientación al logro, plan de vida, control del ridículo, manejo de la energía, auto-reflexión, auto-liderazgo, comunicación efectiva, presentaciones eficaces, perseverancia, adaptabilidad al cambio.

Este aprendizaje se basa en aprender a emprender, actitud positiva y responsabilidad. Actualmente YPD ha impactado en la vida de 3.000 jóvenes a escala nacional con énfasis en los colegios y estratos en los que más se necesita.

La empresa tiene un equipo multidisciplinario de 7 personas o técnicos YPD, entre los que constan periodistas, parvularias, abogados y psicólogos, todos con una vocación de servicio social y 2 administrativos.

Resultados de YPD:

Hidalgo, entre sus anécdotas trabajando con sectores vulnerables de la sociedad recuerda en caso de ‘Henry’, un estudiante de un colegio fiscomisional de Quito con una problemática social muy alta:

“Henry no hablaba nada cuando nosotros llegamos, tenías que acercarte para escucharlo porque hablaba bajito, tenía un proceso de autoestima muy dañado. Al final de año de capacitación él descubrió que su vocación era ser locutor de radio, ya que era muy bueno para comunicarse. De ser esa persona que pasaba desapercibido, pasó a ser el presentador de los eventos del colegio. Esa es una historia que recuerdo con mucha pasión y me mueve siempre”.

Este emprendimiento también ha trabajado en distintas capacitaciones y ponencias con ImpaQto como “aliados por el bienestar social”.

Para Ana Cristina: “ImpaQto tiene un equipo de apoyo a los emprendedores muy importante. Se ha convertido en un lugar donde conoces a otros emprendedores y se impulsa el intercambio de ideas y perspectivas”.

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